Las luces de neón constan básicamente de tubos de vidrio que en su interior contienen un gas llamado “Neón” a baja presión, que con la ayuda de dos electrodos provoca la excitación de sus moléculas y la posterior iluminación muy potente tan conocida.

Si bien es utilizado mayormente en decoración y carteles, se ha hecho bastante popular su aplicación a los coches con la película Rapido y Furioso, donde los más potentes automóviles utilizaban estas luces bajo el piso del coche.
Para evitar peligros y daños que inclusive pueden conllevar a un incendio (debido a que opera en alto voltaje, es decir, 4000 voltios en adelante) se deben utilizar cables de alta tensión y fuentes de alta tensión blindadas.
Los kit que potencian la iluminación no deben contar con un solo trafo, ya que esto si bien disminuye el costo (la mayoría lo determina la cantidad y calidad de fuentes de energía) aumenta el riesgo de fugas eléctricas ya que hay más circulante de alto voltaje debajo del auto.

La perdida de luminosidad es debido a que aproximadamente 400 voltios son perdidos en el paso de un cátodo a otro, siendo muy potentes aquellos próximos a la fuente y más tenues los más alejados.
Una buena protección para evitar que se rompan son tubos de acrílico, los cuales deben ser equipados con arandelas de goma y contando con la distancia exacta para que la vibración del coche no termine rompiendo el vidrio de todos modos.



