
En todo tipo de motores diésel encontraremos un tipo de bujías especiales que tienen un funcionamiento muy diferente de aquellas que interactúan en motores a gasolina, ya que no accionan sobre la combustión emitiendo chispa, sino que realizan otras funciones.
Se trata de las bujías de precalentamiento, que tienen como misión principal la puesta en marcha del motor “en frío”, aunque también son las responsables de disminuir el nivel de emisiones de gases contaminantes.
Se hallan repartidas exactamente en una proporción de una bujía por cilindro, permitiendo arranques instantáneos de entre 2 a 5 segundos estando en temperaturas que ronden los 30 grados bajo cero.
A su vez, están conectadas a un complejo sistema electrónico con un microprocesador, siendo del tipo incandescentes y con resistencias eléctricas internas.

Uno de sus extremos se proyecta hacia el interior de la cámara de combustión, proveyendole calor a ésta (temperaturas cercanas a los 1000 grados centígrados, para ser exactos)
Actualmente existen sistemas de encendido instantáneo diésel que permiten efectuar una puesta en marcha con la misma eficacia que los motores a gasolina.



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