Para aquellos amantes de la velocidad, seguramente hablar de óxido nitroso es moneda corriente, ya que es uno de los métodos empleados para aumentar la velocidad del coche.
Está compuesto por dos partes de nitrógeno y una de oxígeno, actuando directamente en el proceso de combustión del motor, liberando oxígeno y produciendo un aumento de potencia permitiendo quemar más combustible.
El nitrógeno realiza un efecto amortiguador, ayudando a controlar el proceso de combustión y logrando una reducción de la temperatura desarrollada.
El kit de óxido nitroso es montado generalmente por encima del motor, sin que éste haya sufrido modificación alguna, logrando un aumento de potencia que ronda entre los 40 y 60 CV, en un motor de cuatro cilindros.
En un motor de seis cilindros, en cambio, la ganancia de potencia ronda desde 75 hasta 100 CV, pudiendose alcanzar potencias mayores, pero requiriendo entonces modificaciones directas sobre el motor.
Dependiendo de la calibración del equipo es que se producirá un desgaste prematuro del motor, sobrepasando los límites adecuados y produciendo daños que pueden llegar a ser irreparables.
Este kit puede ser utilizado solamente cuando el conductor lo considere necesario y no constantemente, por lo cual un uso riguroso y un mantenimiento constante no debería afectar la vida útil del motor.




