
Seguimos con la combustión diesel, como recordaréis, se dividía en cuatro fases, de las cuales, en la segunda, la fase de combustión de la premezcla, se alcanzaban diferentes presiónes dependiendo de cuanto hubiera durado la fase de retardo.
Pues bien, por lo general, el tiempo de la fase de retardo debe de ser lo menor posible, ya que al fin y al cabo es un tiempo que pasa sin que se produzca combustión y sin que se aproveche la energía del combustible.
Así que hablaremos de las principales formas de disminuir este tiempo:
Calentando los colectores de admisión: esta es la forma más chapucera, porque su influencia es pequeña y además disminuye el rendimiento volumétrico, es decir, el llenado de los cilindros.
Recuperando el calor: o, dicho de otra forma, evitando que salga el calor, esto se traduce en instalar materiales aislantes en el motor, en este caso el llenado no sufre, pero puede haber problemas de refrigeración, porque la temperatura podría aumentar demasiado.
Aumentando la relación de compresión: es una buena solución, ya que aumenta la presión y la temperatura en la cámara de combustión desminuyendo el retardo, pero tiene el problema de que para relaciones de compresión muy altas se necesita mucha resistencia estructural y esto sólo se soluciona o con materiales caros o pesados.
Sobrealimentación: y llegamos por fin a la madre de las soluciones, junto con la inyección electrica, la sobrealimentación ha sido quien ha abierto la puerta a los motores diesel al mercado de automóviles. Además de permitir hacer motores más pequeños y ligeros, la sobrealimentación disminuye el tiempo de retardo además de aumentar la potencia del motor.
Inyección piloto: se trata de realizar pequeñas inyecciones de combustible antes de la ignición para ir preparando la cámara.
Fumigación: en este caso se añade combustible adicional en colector de admisión, se suele usar butano, propano o incluso gasolina.


