
Como muchos saben, tener un coche no significa solamente encender el motor, acelerar y detenerlo cuando nos cansamos de utilizarlo, y es por ello que las tareas de mantenimiento se vuelven esenciales en la vida cotidiana, ahorrándonos gastos mayores en un futuro.
Una de las tareas frecuentes es la verificacion de los diversos fluidos, desde el agua, el aceite de motor, hasta inclusive los lubricantes de la transmisión automática (algo que muchas veces no es tenido en cuenta)
Además de verificar si el nivel es el adecuado (algo que ya hemos explicado hace un tiempo) también tendremos que hacer un recambio del liquido de la transmisión automática, algo que significará en una prolongación de su vida útil.
El recambio del líquido de la transmisión automática está fijado, para todos los coches, en aproximadamente 40.000 kilómetros, o bien cada 2 años si no tenemos una utilización frecuente del automóvil.
Si no realizamos un cambio del mismo, podremos generar calentamientos excesivos en la transmisión, causados en muchos casos por la contaminación (tal como pasa con el aceite de motor) o lo más grave, una eventual rotura de la transmisión.
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