A la hora de hablar de Ford siempre hablamos de innovación tecnológica, diseño de avanzada y motores ultra resistentes. Es un ícono para la marca el famoso Ford T, primer coche de fabricación en serie de todos los tiempos, como también es un ícono por la renovación que hizo en toda la línea del “óvalo azul” el modelo que no se puede olvidar y os voy a presentar a continuación.

Me refiero al Ford Sierra, el coche que marcó la década del ’80 para Ford.
Comenzó siendo un concept car en el Salón del Automóvil de París en 1981 llamado Ford Probe III. Ante la falta de suceso de ventas de los Ford Taunus (Ford Cortina) la matriz norteamericana se decidió a agilizar la salida de un sucesor y el Ford Sierra era el más apropiado.
El modelo más destacado de este vehículo quizás fue el Ford Sierra Cosworth que se presentó en 1986. Esa, era sólo una de las opciones de Sierra que se comercializó a lo largo y a lo ancho del planeta. Se ofrecieron con motores diesel frabricados por Peugeot, el XR4i con motor V6 del Capri, el XR4x4 con tracción en las cuatro ruedas y cinco puertas, el RS Cosworth, el RS 500 con motor 2.0i DOHC con un Turbocompresor Garret T3 e intercooler que lograba llegar a 204 CBV y el Merkur XR4 con un 2.3 turbo.
Las versiones desarrolladas para competición del Ford Sierra RS500 lograron alcanzar los 550 caballos.
La historia del Sierra quedó cerrada -vale el juego de palabras- con la salida del lujoso Ford Mondeo, un coche aún vigente en el fin de la primera década del siglo XXI.
Vía: Highmotor con información de Wikipedia



